El arcoíris de las emociones
Érase una vez un niño llamado Mateo que vivía en una pequeña ciudad rodeada de montañas. Mateo era un niño muy curioso y le gustaba explorar el mundo que le rodeaba. Le encantaba jugar con sus amigos, leer cuentos, dibujar y hacer deporte. Pero había algo que le costaba mucho: expresar sus emociones.
Mateo no sabía cómo decir lo que sentía en cada momento. A veces se sentía feliz, otras triste, otras enfadado, otras asustado, otras sorprendido... Pero no sabía cómo ponerle nombre a esos sentimientos ni cómo comunicarlos a los demás. Por eso, muchas veces se quedaba callado o se aislaba en su habitación.
Un día, mientras Mateo estaba en el colegio, el cielo se llenó de nubes grises y empezó a llover. Mateo miró por la ventana y vio cómo caían las gotas sobre los charcos. Se sintió triste y aburrido. Pensó que no podría salir a jugar con sus amigos ni disfrutar del sol. Suspiró y bajó la cabeza.
Pero entonces, algo llamó su atención. Al otro lado de la ventana, apareció un arcoíris brillante que iluminaba el cielo con sus siete colores. Mateo se quedó maravillado al verlo. Nunca había visto un arcoíris tan bonito y tan cerca. Se levantó de su asiento y se acercó a la ventana para verlo mejor.
Cuando lo hizo, el arcoíris le habló con una voz dulce y amable:
- Hola, Mateo. Soy el arcoíris de las emociones. He venido a ayudarte a entender y expresar tus sentimientos.
- ¿El arcoíris de las emociones? -preguntó Mateo sorprendido-. ¿Qué es eso?
- Soy un arcoíris mágico que aparece cuando alguien necesita aprender sobre las emociones. Cada uno de mis colores representa una emoción diferente. ¿Quieres que te las enseñe?
- Sí, por favor -respondió Mateo con curiosidad.
- Muy bien. Pues vamos a empezar por el rojo. El rojo es el color de la ira. La ira es una emoción que surge cuando algo nos molesta o nos hace daño. Nos hace sentir tensos, calientes y con ganas de gritar o golpear. ¿Recuerdas alguna vez que hayas sentido ira?
- Sí -dijo Mateo-. Una vez me sentí muy enfadado cuando mi hermano mayor me rompió mi juguete favorito sin querer.
- ¿Y qué hiciste?
- Le pegué un empujón y le dije que era un tonto.
- ¿Y eso te ayudó a sentirte mejor?
- No, al contrario. Me sentí peor. Mi hermano se puso a llorar y mi mamá me regañó.
- Ya veo. Pues te voy a dar un consejo para la próxima vez que sientas ira: respira hondo, cuenta hasta diez y trata de calmarte. Luego, explica lo que te ha molestado con palabras respetuosas y busca una solución pacífica. Así evitarás hacer o decir cosas de las que luego te puedas arrepentir.
- Gracias, arcoíris. Lo tendré en cuenta -dijo Mateo.
- De nada, Mateo. Ahora vamos a seguir con el naranja. El naranja es el color de la alegría. La alegría es una emoción que surge cuando algo nos gusta o nos hace felices. Nos hace sentir contentos, animados y con ganas de reír o saltar. ¿Recuerdas alguna vez que hayas sentido alegría?
- Sí -dijo Mateo-. Una vez me sentí muy feliz cuando mi papá me regaló una bicicleta nueva por mi cumpleaños.
- ¿Y qué hiciste?
- Le di un abrazo y le dije que lo quería mucho. Luego salí a dar una vuelta con mi bicicleta y me lo pasé muy bien.
- ¿Y eso te ayudó a sentirte mejor?
- Sí, mucho. Me sentí muy agradecido y orgulloso de mi regalo.
- Me alegro. Pues te voy a dar un consejo para la próxima vez que sientas alegría: comparte tu felicidad con los demás. Cuenta lo que te ha pasado, sonríe, da las gracias, haz un cumplido... Así contagiarás tu alegría a los que te rodean y harás que el mundo sea un poco más feliz.
- Gracias, arcoíris. Lo haré -dijo Mateo.
- De nada, Mateo. Ahora vamos a continuar con el amarillo. El amarillo es el color del miedo. El miedo es una emoción que surge cuando algo nos asusta o nos amenaza. Nos hace sentir nerviosos, fríos y con ganas de huir o escondernos. ¿Recuerdas alguna vez que hayas sentido miedo?
- Sí -dijo Mateo-. Una vez me sentí muy asustado cuando vi una película de terror con mis amigos.
- ¿Y qué hiciste?
- Me tapé los ojos con las manos y me acurruqué en el sofá.
- ¿Y eso te ayudó a sentirte mejor?
- No, nada. Seguí sintiendo miedo toda la noche y no pude dormir.
- Vaya. Pues te voy a dar un consejo para la próxima vez que sientas miedo: busca apoyo en alguien de confianza. Cuéntale lo que te asusta, pídele ayuda, abrázale... Así te sentirás más seguro y protegido. También puedes pensar en cosas positivas o divertidas que te hagan olvidar el miedo.
- Gracias, arcoíris. Lo intentaré -dijo Mateo.
- De nada, Mateo. Ahora vamos a pasar al verde. El verde es el color de la tranquilidad. La tranquilidad es una emoción que surge cuando estamos relajados y en paz. Nos hace sentir serenos, frescos y con ganas de descansar o meditar. ¿Recuerdas alguna vez que hayas sentido tranquilidad?
- Sí -dijo Mateo-. Una vez me sentí muy tranquilo cuando mi abuela me leyó un cuento antes de dormir.
- ¿Y qué hiciste?
- Le escuché atentamente y cerré los ojos.
- ¿Y eso te ayudó a sentirte mejor?
- Sí, mucho. Me quedé dormido enseguida y tuve unos sueños muy bonitos.
- Qué bien. Pues te voy a dar un consejo para la próxima vez que sientas tranquilidad: disfruta de ese momento y de tu respiración. Siente cómo el aire entra y sale de tu cuerpo, cómo se relajan tus músculos, cómo se calma tu mente... Así podrás liberar el estrés y recargar las energías.
- Gracias, arcoíris. Lo haré -dijo Mateo.
- De nada, Mateo. Ahora vamos a seguir con el azul. El azul es el color de la tristeza. La tristeza es una emoción que surge cuando algo nos duele o nos decepciona. Nos hace sentir apagados, pesados y con ganas de llorar o aislarnos. ¿Recuerdas alguna vez que hayas sentido tristeza?
- Sí -dijo Mateo-. Una vez me sentí muy triste cuando mi mejor amigo se mudó a otra ciudad y no pude despedirme de él.
- ¿Y qué hiciste?
- Me encerré en mi habitación y lloré durante horas.
- ¿Y eso te ayudó a sentirte mejor?
- No, al contrario. Me sentí más solo y vacío.
Ahora que has leido, selecciona la respuesta correcta
- ¿Cómo se llama el protagonista del cuento?
- ¿Qué le costaba mucho al protagonista?
- ¿Qué apareció en la ventana cuando empezó a llover?
- ¿Qué le dijo el arcoíris al protagonista?
- ¿Qué color representaba la ira?
- ¿Qué color representaba la alegría?
- ¿Qué color representaba el miedo?
- ¿Qué color representaba la tranquilidad?
- ¿Qué color representaba la tristeza?
- ¿Qué aprendió el protagonista al final del cuento?
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